Crimen del niño Gabriel: hallan culpable a Ana Quezada de su asesinato

Ana Julia Quezada podría pasar el resto de su vida tras las rejas en España.

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    Hallan culpable a dominicana de matar al niño gabriel

    La mujer había pedido perdón a los padres del niño y a toda España por el crimen. (Publicado jueves 19 de septiembre de 2019)

    La dominicana Ana Julia Quezada podría ser condenada a prisión permanente revisable, como pide la Fiscalía, al ser declarada este jueves culpable del asesinato del niño español Gabriel Cruz en 2018, un caso que conmocionó a toda España.

    El jurado popular del juicio declaró probado que la mujer mató de manera "intencionada y súbita" al niño en una finca de campo de la provincia de Almería (sureste español).

    La consideración del jurado coincide con el relato de la Fiscalía, que pide la pena máxima para ella por un delito de asesinato con alevosía.

    La prisión permanente revisable fue introducida en el Código Penal español en la reforma de 2015, y ha sido aplicada hasta ahora en diez casos de asesinato.

    Todos los condenados hasta el momento son hombres, de manera que Quezada sería la primera mujer a la que se impondría esta pena en España.

    El jurado también la considera culpable de dos delitos de lesiones psíquicas causadas a Ángel Cruz y Patricia Ramírez, padres del menor, por los que la Fiscalía solicita penas individuales de 5 años de cárcel.

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    La dominicana Ana Julia Quezada enfrenta cargos por el homicidio del pequeño de ocho años, Gabriel Cruz, en España.

    (Publicado martes 17 de septiembre de 2019)

    Quezada reconoció que había matado al niño, pero no premeditadamente.

    La mujer, que mantenía una relación sentimental con el padre cuando ocurrieron los hechos, fingió participar activamente en su búsqueda cuando se dio por desaparecido. El cadáver fue encontrado en su automóvil tras doce días.

    La fiscal Elena María Fernández argumentó que Quezada, la única persona acusada, mató al niño porque era un "obstáculo" para sus planes personales. También pidió 10 años más de cárcel por lesiones psíquicas causadas al padre y la madre del menor.

    "Ha quedado acreditado el desapego afectivo que tenía Quezada con Gabriel (...). Ha quedado acreditada una inquina y una aversión injusta totalmente hacia este niño que lleva a una intencionalidad perversa y consolidada en el tiempo", según el escrito de conclusiones definitivas de la Fiscalía.

    Aquel día, según la fiscal, el niño le dijo a su abuela que iba a jugar con sus primos y Quezada estaba "pendiente de sus movimientos".

    La acusada lo abordó en el camino entre el domicilio de la abuela y la casa de sus primos, y le pidió que la acompañase para ayudarle porque iba a pintar en una finca del padre de Gabriel situada en lugar aislado a varias millas.

    El niño accedió ante la "confianza" que tenía al estar "íntimamente vinculada a su entorno familiar desde el inicio de la relación sentimental con su padre".

    Y una vez en la finca, le causó la muerte, lo desnudó, lo enterró junto a una alberca en el exterior de la finca, que cubrió con tierra y piedras, y guardó las ropas, según la fiscal.

    El 3 de marzo, la acusada propició el hallazgo de una camiseta del niño para despistar a las fuerzas de seguridad y el día 11 desenterró el cuerpo y lo metió en su automóvil para buscar un invernadero donde ocultarlo, hasta que fue detenida cuando intentaba acceder al garaje de su domicilio en Vícar, Almería, según la versión del Ministerio Público.

    El abogado de los padres (acusación particular) consideró que la acusada es una "auténtica asesina", que se comportó con "ensañamiento".

    "Mató haciendo sufrir al niño. Desconocemos si el móvil es sólo económico o es odio absoluto a la madre del niño o en el fondo es que simplemente le estorbaba en esa independencia" que buscaba, dijo el letrado Francisco Torres.

    Argumentó que lo dejó agonizar durante al menos 45 minutos antes de asfixiarlo y que se trata de una "sociópata auténtica". Por ello, pidió al jurado que "no le tiemble el pulso" cuando analice los hechos que se juzgan.

    Explicó que el día de la muerte, de forma "inesperada" golpeó por la espalda al niño por detrás de la oreja con el palo de un hacha y lo dejó "agonizar". Cuando, tras "darle una somanta de palos", vio que estaba muerto, lo asfixió.

    El abogado de la defensa, Esteban Hernández Thiel, explicó que todo sucedió de forma improvisada en la finca, donde el niño habría cogido un "hacha para jugar".

    La mujer le dijo que la soltara porque era "peligroso", pero el niño le habría respondido que "se callara", que "quería que su padre estuviera con su madre y no con ella, que era una negra fea".

    Aseguró el defensor que Quezada intentaba quitársela poniéndole la mano en la boca para que no profiriera más insultos.

    "Pesa de la ira y sin medir las consecuencias de su acción, continuó tapándole boca y nariz" hasta darse cuenta de que había dejado de respirar.