Brutal agresión de “El Gladiador” a turistas le sale cara

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    Le demuelen su restaurante tras brutal agresión a turistas

    La agresión a un matrimonio de turistas españoles le ha costado al dueño de un restaurante en Albania, además de la cárcel, perder el establecimiento que llevaba operando sin permiso desde hace años y que este miércoles está siendo demolido.

    (Publicado miércoles 21 de agosto de 2019)

    Porto Palermo, Albania.- La agresión a un matrimonio de turistas españoles le ha costado al dueño de un restaurante en Albania, además de la cárcel, perder el establecimiento que llevaba operando sin permiso desde hace años y que este miércoles fue demolido.

    Se trata del restaurante "Panorma", de Mihal Kokëdhima, quien la semana pasada agredió a la familia del conocido empresario español y fundador de la compañía ONO, Eugenio Galdón.

    La demolición, que se practicó por orden de la Agencia Nacional de la Protección del Territorio (IKMT), se hizo en medio de un fuerte dispositivo policial. La familia Kokëdhima no prestó resistencia y por ahora no se han registrado incidentes.

    IKMT informó en un comunicado que la decisión de derruir el edificio se ha tomado tras el escándalo desatado por la agresión del dueño del restaurante a los "turistas españoles y sus dos acompañantes albaneses".

    El restaurante operaba sin permiso y al mismo tiempo explotaba económicamente parte de la playa, añadió el comunicado, en referencia a las hamacas que había colocado Kokëdhima y por las que cobraba a pesar de no tener licencia.

    El establecimiento era el único construido en la bahía de Porto Palermo, una de las zonas más bonitas de la costa del mar Jónico del país. Las autoridades lo cerraron después de que su dueño atacara el jueves pasado a la familia Galdón que se encontraba de viaje turístico por el sur de Albania.

    El conflicto empezó cuando los españoles anularon dos de los siete platos que habían pedido, lo que provocó la furia de Kokëdhima, de 51 años, quien salió corriendo de su local y se lanzó encima del capó del coche que el matrimonio había alquilado.

    El vídeo, tomado por la propia familia, muestra a Kokëdhima fuera de sí, gritando y golpeando sin parar el parabrisas hasta romperlo, mientras el coche, conducido por un chófer albanés, está en ruta.

    Con las manos ensangrentadas el hostelero ignora los gritos del conductor y del guía y continúa encaramado al parabrisas durante casi diez minutos, hasta que por fin consiguen que se baje.

    Tras el incidente, Kokëdhima fue detenido y en prisión preventiva, bajo la acusación de intimidación, daño intencionado y destrucción de propiedad.

    El diario "Shqiptarja.com" informa de que en 2012 fracasó un intento del ayuntamiento de Himara para destruir este establecimiento, lo que permitió a Kokëdhima seguir ejerciendo con toda tranquilidad su actividad sin documentación alguna.

    Los albaneses sintiero indignación y vergüenza por la agresión y aunque las autoridades han respondido con rapidez, los lugareños temen que el daño al incipiente turismo ya esté hecho.

    Cuando este lunes compareció ante el juez, Kokëdhima estaba sonriente, como si no acabara de creerse que el tribunal había decidido mantenerlo en prisión preventiva.

    Sus abogados sostuvieron que su defendido se subió al parabrisas para defenderse y aseguraron que la familia española había fumado cannabis y sus acompañantes iban borrachos.

    Un policía que montaba guardia en el local señaló a Efe que a Kokëdhima se le conoce en la zona como el "gladiador", por su rudeza, una fama que comparte con su esposa que, dijo, es igual de "salvaje". "Un día tiré en su restaurante sin querer un papel al suelo y casi me mata", contó a Efe Liljana Abazaj, una maestra del lugar.

    El restaurante "Panorma" es el único que existe en Porto Palermo. Durante el comunismo este lugar era zona militar donde se reparaban submarinos. Según la prensa albanesa, Kokëdhima construyó el restaurante ilegalmente y lleva años operando sin permiso.

    La opinión generalizada de los vecinos de este pueblo es que el "gladiador" se cree intocable y el patrón de la zona por tener relaciones políticas.

    Es primo del exdiputado socialista Koco Kokëdhima, constructor, dueño del diario "Shekulli" y de la compañía de internet Abissnet, conocido como el "pachá del sur" cuando era amigo y colaborador estrecho del primer ministro, Edi Rama. Luego fue expulsado del Partido Socialista y ahora dirige una pequeña formación política.

    "Estamos avergonzados porque no es en nuestra tradición maltratar a los extranjeros. Los albaneses somos muy hospitalarios y generosos", declaró a Efe Spiro Kokaveshi, dueño de "Alex Bed and Breakfast" en la ciudad de Himara, cercana a Porto Palermo.

    Teme que este hecho pueda influir en una mala imagen de Albania en el exterior y dañar el turismo. Igual que él, otros hosteleros de la zona opinan que este caso es una mancha negra que perjudica la imagen de los albaneses y puede suponer un golpe al sector del turismo.

    Tras el incidente, el primer ministro pidió disculpas a la familia y a través de su cuenta de la red social Facebook tildó al agresor de "bárbaro que violó el código sagrado de hospitalidad de los albaneses". El ministro de Turismo y Medio Ambiente de Albania, Blendi Klosi, incluso se reunió con la familia para disculparse personalmente y darles un ramo de flores.

    Galdón agradeció el gesto, dijo que una persona sola no representa a todo un país y alabó la labor del chófer y del guía, quienes, afirmó, "arriesgaron sus vidas para salvar la nuestra". Después de largos años de cierre hermético durante la época comunista, Albania se está convirtiendo en un destino turístico para muchos europeos atraídos por su naturaleza virgen, sus precios competitivos y la amabilidad de sus gentes.

    El año pasado visitaron el país unos 6 millones de turistas, número que las autoridades esperan que crezca este año, ya que sólo en agosto han entrado un millón de viajeros.

    "Llevamos una semana en Albania. Hemos viajado solos con el niño y no hemos tenido la sensación de inseguridad", dijo a Efe Silvia Ros, de Barcelona, que con su marido, Jordi, ven este acontecimiento como un hecho aislado que podría haber pasado en cualquier sitio del mundo.